La Inteligencia Artificial (o IA) ya forma parte de nuestro día a día. La usamos para redactar textos, generar imágenes, resumir documentos, crear presentaciones, diseñar juegos o resolver dudas en segundos.
En el ámbito de la formación, esto no es diferente: la IA ha llegado para quedarse. Sin embargo, ¿sabemos realmente cómo utilizarla?
Si nos fijamos bien, muchas publicaciones en LinkedIn, presentaciones corporativas o descripciones de vídeos o fotografías en redes sociales son extremadamente parecidas desde el surgimiento de la IA, haciendo que las personas pierdan interés rápidamente en el contenido.
Entonces, ¿cómo podemos aprovechar la IA sin sacrificar la calidad pedagógica? Aquí te mostramos algunos consejos.
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Diseña la estructura:
Antes de abrir cualquier herramienta de IA, debes tener claro:
- Contenido a transmitir
- A qué público va dirigido
- Objetivos de aprendizaje persigues
- Evidencias de aprendizaje esperadas
- Metodología (microlearning, aprendizaje basado en retos, etcétera)
Es fundamental trabajar con fuentes fiables y contrastadas, pues las herramientas de IA tienden a generar respuestas incluso cuando no están basadas en información verificada, por lo que debes revisar y validar los contenidos con fuentes oficiales o personas expertas en la materia.
En el diseño instruccional, la IA NO sustituye al criterio pedagógico, por lo que puede ayudarte a optimizar tu estructura, sin crearla desde cero.
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Usa la IA como apoyo, no como sustituto del pensamiento pedagógico
La IA nos ayuda a superar bloqueos creativos, agilizar tareas, reformular o resumir contenidos e incluso proponer alternativas de enfoque, sin embargo, no debería ser el único sustento de tu trabajo.
No es lo mismo pedir a la IA:
“Haz una presentación sobre X tema”
Que preguntar:
“Teniendo en cuenta que mi público objetivo es X y el objetivo de aprendizaje es Y, ¿qué título tendría más impacto? ¿por qué?”
O:
“¿Puedes resumir este contenido para una diapositiva manteniendo un enfoque profesional, pero sin omitir estos puntos clave?”
En el primer caso, obtendrás una presentación genérica, mientras que, en el resto, crearás un contenido adaptado a tu contexto, objetivos y estilo.
OJO: Cuanto más contextualizada y concreta sea tu pregunta, más útil será la respuesta, debes entrenarte en realizar las preguntas adecuadas, comenzando por tener claros tus objetivos.
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Elige la herramienta de IA adecuada para cada propósito
ChatGPT o Copilot son herramientas populares, pero no siempre son la mejor opción. Igual que no usarías Word para editar imágenes o Photoshop para escribir un texto, tampoco deberías utilizar una única IA para todas las tareas.
Existen herramientas especializadas en generación de textos, creación de imágenes, producción de vídeos, edición de audio, análisis y síntesis de información, entre otros. Por lo que es fundamental conocerlas bien y utilizar la adecuada para cada tarea.
En educación, herramientas como NotebookLM resultan útiles para generar apuntes, cuestionarios o esquemas y, organizar contenidos a partir de fuentes concretas (https://notebooklm.google/?hl=es).
Por otro lado, plataformas de diseño instruccional como Genially, Articulate 360, Adobe, Canva o iSpring Suite incorporan sus propias funciones de IA, aunque éstas son interesantes, no siempre son las más potentes para tareas como la generación de imágenes, vídeos o la síntesis avanzada de contenidos.
Además, debes tener en cuenta que el ecosistema de la IA evoluciona rápidamente, muchas herramientas comienzan siendo gratuitas y luego limitan sus funciones, siendo recomendable mantener un listado actualizado de herramientas y evaluarlas periódicamente.
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Usa la IA para personalizar el aprendizaje
La IA puede ser una gran aliada para adaptar los contenidos que ya has creado y revisado, o materiales que te ha proporcionado el equipo técnico para formaciones específicas.
Con su ayuda, puedes: crear niveles de dificultad, adaptar contenidos según el perfil o transformar un mismo contenido en diferentes formatos: guía en texto, guion para vídeo, actividades, cuestionarios, simulaciones o evaluaciones.
Para que la personalización sea efectiva es fundamental comunicar con claridad tanto el contenido como el objetivo de la adaptación. Por ejemplo, el aprendizaje de conectores en otro idioma puede abordarse de formas muy distintas:
- En una academia para adultos, un enfoque orientado a la comunicación cotidiana
- En un colegio a actividades más visuales y progresivas
- En un contexto profesional, centrado en la mejora de redacción de informes, correos o presentaciones
En una empresa, puedes adaptar una formación según el nivel técnico o experiencia (junior vs senior; técnico vs administrativo, etcétera).
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Humaniza el contenido generado por IA
Siempre que utilices la IA, debes revisar y ajustar el resultado. Para ello, puedes preguntarte:
- ¿El tono es adecuado para mi público?
- ¿El contenido es claro y comprensible?
- ¿Conecta con la experiencia real del estudiante?
- ¿Mantiene coherencia con mi estilo y con los objetivos pedagógicos?
La IA genera contenido, pero has de ser tú quien le dé sentido pedagógico al conocer el contexto, motivaciones y necesidades de aprendizaje.
Recuerda, nuestro papel es clave, la IA no va a sustituir al diseño instruccional, pero sí va a transformar la forma en la que creamos experiencias de aprendizaje, donde la diferencia no es quién use IA, sino quién sabe usarla con criterio, pensamiento crítico y creatividad.
Si utilizas la IA como un atajo, obtendrás contenidos rápidos, pero superficiales y, en un mundo donde cada vez los contenidos son más similares, el verdadero valor está en aquello que la IA no puede reemplazar ni replicar: nuestra mirada pedagógica.
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